on 24 enero, 2008
Habia una vez una lluvia y un cuerpo ácido que le rendia tributo. El cuerpo era de un viejo flaco y arrugado que vivia en las afueras de la gran ciudad, y sacaba su sillita a la puerta cuando olia el viento que anunciaba agua.

Se sentaba a esperar. En cuanto empezaban a caer las primeras gotas estiraba las piernas, abría los brazos y miraba sonriente la lluvia con su boca llena de huecos.
Así lo veia la gente, despanzurrado y feliz en la puerta de su casa. El perro Aurelio se mantenía firme a su lado.

Nadie recuerda que el viejo murió el dia mas seco del año.
Aurelio sabe que se fue a buscar la lluvia.
on 12 enero, 2008
Y si, es así.
Hay que salir en las fotos con cara de no querer salir en esa foto,
hay que escupir el pastel de papas de la tía en plena celebración familiar,
hay que mantener la seriedad más absoluta cuando todos rien

hasta que alguien venga y nos abrace y diga ya pasó amor, el mundo no es tan malo como parece.

entonces quizá le creamos,
quizá volvamos a sonreir en alguna que otra foto.
on 02 enero, 2008
los buscadores de estrellas no saben a dónde van
no tienen casa propia
ni tizas de colores para marcar fronteras en el piso

viven en el aire
porque son del aire
y no preguntan nunca cuanto falta:
saben que no podran saberlo

tienen familia
pero no la tienen
y esperan pacientes entender su busqueda
cuando, a veces, solo algunos los entienden

a veces los buscadores de estrellas estan tristes
pero no temen a nadie.