on 31 agosto, 2006
tengo algo que escribir, pero es tanto que más bien debería ser dibujado

pero es tanto...creo que no se puede.
on 25 agosto, 2006
on 21 agosto, 2006
parte 1: el miedo.

la capa grisacea espera que respire
sabe que tengo que respirar para entrar en mi
y cubrirme de un gris espeso que visca y repule...
espera. sabe que tengo que respirar. contengo la respiración de mi vida lo máximo posible.


parte 2: pérdida del color lavado

respiro. no puedo evitarlo. si no respiro no vivo. y es gris, entra el gris, todo gris. yo queria mis colores lavados, colores sucios de vida.
y entró el gris a desahuciarme. gris pantalon, gris suelo, gris polvo de la calle con cositas que pinchan. gris hasta en los pulmones, del corazon abajo. gris miedo.


parte 3: exhalo

el aire gris sale. algo lo toca al salir de mi boca, de mi nariz. sube desde mi fondo mas profundo, sube y pasa, recula, desde abajo hasta arriba, por el corazón, por el pecho, la garganta. sale de los pulmones hacia afuera. mas afuera, todo. algo lo toca.
algo blanco brillante, informe, chiquito y movil, mediano, plano y con masa.algo que se mueve como una gota de espacio en el vacio.


parte 4: el gris cambia

la gota toca el gris, el gris se transmuta. con toda esa palabra, se transmuta, porque todavia es gris. luego cambia, cuando es mas luz.
luz luz luz...la imagen se expande, la gota traslúcida se expande, convierte el gris en gota lúcida y brillante.ahora todo brilla.
la gota se mete por mi nariz.y cae. y rebota ahi al fondo, abajo de todo.
salpica el resto de mi cuerpo, es agua infinita, agua oxtrusa del universo.



ahora:
soy yo y respiro algo seco y brillante y hermoso.
no hay gris. hay grises por ahi que se acercan y lo miran. saben que si lo tocan, se volveran luz en gotas.
on 16 agosto, 2006
no hagan olas


mi voz es la voz de los otros
la sombra de los otros es mi sombra
pero el cielo de los otros, no es mi cielo

no tengo cielo
no tengo camino. soy yo. solo soy yo, y nada mas. nadie mas.
no espero llegar a ningun lado. solo hay paradas de viaje.
10 minutos y el tren arranca de nuevo.

los papeles en el piso
la ropa arrugada
los sustos
los hombres que se pelean en la calle
el frio de hoy
mis amigos
la maquina que no funciona
las galletitas quemadas
la musica del despertador
mi espera, mi obsesion,
todos esos discos
las flores, las estrellas...todo soy yo
yo soy la bronca y la tranquilidad
soy los noticieros
los ricos del norte y los pobres del sur
el sur, el norte, las fronteras
todo esta en mi, y estoy en todo
como iba a marcar un camino?
no hay camino, soy mi camino.
on 14 agosto, 2006
A veces los niños-hombre se complican tanto la vida...
Casi todos ellos. Casi.

No saben que una estrella es una estrella, y un jardín son un montón de estrellas.
No entienden que los osos polares también se van a la cama cada noche.
“no tienen camas”- dicen los niños-hombre.
Y se duermen y se acurrucan despacito en sus camas con 4 patas, igual que los osos, sólo que ellos lo hacen todo siempre en el mismo orden: se acurrucan, luego se duermen.

Se hacen los que no saben. Una vez supieron...pero eso no importa aquí.

Para los hombres-niño (no nos vamos a poner a ordenar palabras) un mantel es siempre un mantel, y no otra cosa. Es impensable que un mantel sea una capa, una manta o una alfombra. Y toman el te con leche siempre a las 5 y media. Y escuchan la música que queda bien. Los hombres niño nunca se disfrazan: crecen disfrazados, viajan disfrazados, comen, se duchan y hasta hacen el amor disfrazados.

Hay que cuidarse de los hombres-niño: si ven un ser humano que corre por la vida con pocos años y sin disfraz, lo atrapan, lo persiguen (no siempre en ese orden) y luego hacen que tambien se disfrace.

Cómo reconocer a un niño hombre, me dirás, entonces? Es fácil, muy fácil: no les brillan los ojos cuando estan, cuando hablan, cuando miran un cuento, cuando rien. Sus manos pasan rápidas las páginas, no leen los cuentos-para-niños y sobre todo, no les gusta disfrazarse.
No queda nadie para rescatar a nadie. Sólo nosotros. Nosotros y el viento. Dormidos, despiertos, desnudos, descalzos, con sed, con agua y hielo, con paz, sin manos, con piedras en los zapatos y árboles en los bolsillos.

Sólo estamos nosotros para salvarnos. Nosotros y el aire. Nosotros el mundo, todos los sueños. Nosotros y nuestro pelo que crece largo largo para salvar alturas y llegar al cielo de baldosas en la vereda de enfrente.
Nosotros, que tenemos la boca llena de alma, el alma llena de geranios y pocillos y flores de desierto, miles de figuras para no contar.

Somos parte del aire que crece entre nosotros y ellos. Somos algas de día, peces de noche y bichitos de luz que corren, corren, corren cada vez más rápido entre la gente y los trenes y los pasos de cebra de medio mundo, para llegar al agua que todo lo pule, lo limpia y lo purifica.
Que nos saca todo y nos deja ser
sentir
vivir
amar hasta no poder nunca dejar de ser amando porque es eso.

Somos aire de todas las regiones conocidas, también de las mas bajas. Somos tierra de la cumbre más alta del mundo, cubierta de hierba seca y de besos de cajón, todo mezclado, todo junto.
Somos la sed que nos da el agua del fondo más profundo de un estanque,
somos la última célula viva de un sol que se está reuniendo con si mismo.

somos luz
somos el amor más puro que el amor,
el día de noche y todo el puzzle infinito
que se arma y se deshace hoy
aquí
ahora.

somos algo que sólo puede ser:

-.nosotros.-
on 05 agosto, 2006
Algo verde. verde agua, verde viejo, verde de casa rodeada de jardin con una verja de madera. y adentro de la casa una mujer de pelo largo, muy largo, lleno de trenzas, que teje sentada en un almohadon.

qué haces?
escucho musica, dice ella.
pero qué mas?
tejo, siento como pesan mis trenzas en la tierra.
da el sol en el piso, entra por una ventana
extiende sus dos manos abiertas, con las palmas hacia arriba
hay un algo en el aire, un algo de antiguo, de verde agua, de melancolia de piso de madera vieja y lana y particulas de polvo flotando en el sol.

me entra mucho sueño, le digo. ella ya lo sabe.
tenés ahí un sillon. tirate si queres, tiene una manta hecha con remiendos, un almohadon mullido de colores suaves.
un aire tibio me acaricia el pelo cuando pasa
me acurruco entre las sabanas que aparecieron de golpe
y veo que sigue ahi, tejiendo
con sus largas trenzas que llegan hasta el suelo
raices invisibles que la unen al mundo, mientras el sol calienta su espalda.
on 04 agosto, 2006
Cuando uno no quiere lo imposible, no quiere nada.


A. Porchia
soy una ciudad, un puerto, un camino vacío
soy el cruce de peatones y un espacio (tambien vacío) entre toda esa gente
soy el sol, una planta del jardín de la vereda de enfrente
y soy esa lluvia que cae a veces
solo a veces.

quiero ser más, cuando ya soy todo. soy, con eso es suficiente y también sobra.
ella también quiere ser más
alta, grande, especial
inteligente, querida, fuerte, alguien
alguna vez
mas más.
y cruza por el paso de peatones. y en la ciudad gris llueve bruma,
los semáforos cambian de color entre la niebla, la gente se apura. se detiene.
quién es, que esta ahi esperando el semáforo? quién es esa persona parada al lado de una luz verde en la tierra de cemento?
no se puede vivir sin la luz verde adentro. y ella está en amarillo. sigue parada, la gente pasa.

ríos de gente que cruza la calle, nota su rumor en los codos,
en la espalda, la van empujando.
y ella no se mueve porque está ahi, y es ella.
la de la bufanda amarilla en invierno, la de los ojos de luz. ella que a veces sale tan despeinada y no le importa, que anda descalza, que miente, que tambien sonrie, que juega al escondite con la vida. y está contenta asi, tambien con sus tristezas. ella no tiene miedo de vivir, por lo menos no ahora, que la lluvia moja sus zapatos y su ropa, menos a toda la gente de la gran ciudad llena de humo y niebla.

la lluvia. ve las gotas caer del cielo. las mira largo rato. no sabe cuánto las mira, pero ahi esta. nadie mas mira esas gotas.
nadie en esa avenida sabe que se está cayendo el cielo en pedacitos y la ducha, la limpia, la hace esponja de vida.
sigue ahi despues de 3 semáforos. el quiosquero vende diarios sin fijarse en las caras de la gente.
la gente compra diarios sin mirar al quiosquero. solo ven las monedas que dejan en su mano, tome el cambio. y abren sus paraguas negros de ciudad para protegerse de la vida que cae como un regalo sobre ellos.
no quieren regalos, piensa alguien que los ve. pobrecitos. todos corren y la empujan, y sin embargo hoy, tiene puestos los aritos que una vez alguien fabricó en algun lugar del mundo. alguien tocó con sus manos, moldeó y creó una cosa tan pequeña como eso, que viajó por el planeta hasta llegar ahi, a esa esquina enfrente de, con sus gentes apuradas de la gran ciudad.

no lleva paraguas. para qué lo quiere? la lluvia le recuerda quien es ella, la de los ojos brillantes y la magia. es magia porque quiere serlo. es tambien su bufanda amarilla, su bisabuela y el laurel de esa esquina.
es una persona que espera la lluvia.

30 de agosto ''06